Feb 162010
 

“Ninguna mujer debe ser despojada de su dignidad a cambio de alimentar a su familia”, Proyecto de Bandanas

Bandana de Resistencia

El ‘Proyecto de Bandanas‘, fundado por  Mónica Ramírez, dentro del  Southern Poverty Law Center en Atlanta,  intenta  sensibilizar sobre la explotación y acoso sexual que suelen enfrentar las trabajadoras agrícolas en los EE.UU.  Las trabajadoras en el campo se encuentran en una posición vulnerable en frente de la coerción sexual por parte de los empleadores, reclutadores y compañeros de trabajo.  Mujeres sin estatus inmigratorio son aun más afectadas. A menudo tienen que soportar el trato inhumano en el trabajo. Muchas mujeres  llevan bandanas (pañuelos) para proteger sus cuerpos de los riesgos del trabajo agrícola, incluyendo la atención sexual no deseada.

Este proyecto se apropia simbólicamente los bandanas como lienzos para la sensibilización y denuncia contra la explotación sexual en el trabajo.  Los bandanas son decorados con aspiraciones de justicia social y la celebración de la dignidad de las trabajadoras en el sector agrícola. En la página web del proyecto, Mónica explica que, “a través de este proyecto, tratamos de dar un sentido de esperanza, la confianza y la voluntad de ser valiente. Es nuestro deseo que estas mujeres sientan nuestro apoyo como una  señal de que ya no tienen que sufrir en silencio.”

Mujeres Rurales Logrando Cambio, un proyecto CURA (Alianza de Investigación Comunitaria y Académica) con sede en la Universidad de Guelph, junto con El Centro de Apoyo al Trabajador en Puebla y Justicia para Trabajadores Migrantes se asociaron para formar parte del Proyecto Banandas en su campaña educativa en 2009. Con este fin se realizo un taller de arte y concientización con obreros y obreras de la industria de auto-partes.  El taller constituyó un espacio para hablar de la situación de las mujeres Mexicanas  im/migrantes el campo en los EEUU y Canadá,  para compartir resultados de investigación de Mujeres Rurales Logrando Cambio y ampliar hacia el contexto local dentro de las maquilas en Puebla.

Más de 20 trabajadores se reunieron el domingo 19 de abril en El Centro de Apoyo al Trabajador para participar en un taller de gran impacto sobre el acoso sexual.  Ofelia habló de cómo su cuerpo temblaba y sudada cuando sus supervisores en Johnson Controls, que produce asientos de coche para los grandes fabricantes de automóviles, de adrede vigilaban todos sus movimientos mientras  realizaba un trabajo intenso y peligroso. Ella sentía cómo ellos escaneaban todo su cuerpo con sus ojos. Asimismo, expresó su malestar en numerosas ocasiones a sólo ser desestimada. Ofelia, es una de las trabajadoras desafiante, que está organizando una coalición independiente de  trabajadores en contra de tales prácticas abusivas de trabajo y un sindicato corrupto que favorece la empresa. Ella perdió su trabajo como resultado.

Por otra parte, Maru trabajada en otra maquila, donde su supervisor la acosaba sexualmente   y humillaba constantemente. Sin saber a dónde acudir y por falta de apoyo entre sus compañeros y compañeras de trabajo, se vio obligada a de renunciar y desde entonces no ha podido encontrar otro empleo.

Visualizando trabajo digno, un mundo mejor

Las mujeres también hablaban de lo inseguras y humilladas que se sentían en el camino a casa después de sus turnos de trabajo en la noche.  El autobús de la empresa las bajaban en lugares peligrosos y los hombres en la calle se ofrecían a pagarles por sexo. Esta conversación llego al tema de la trata de blancas,  tráfico sexual de mujeres y niñas,  que se veía frecuente en algunas comunidades donde viven los y las trabajadoras. Se discutió como las trabajadoras sexuales son a menudo obligadas a participar en ese trabajo por muchas razones, por violencia y necesidad y falta de trabajo digno. Quedo claro que ellas como seres humanos merecen ser tratadas con dignidad y respeto.

Las mujeres explicaron la discriminación que se sentían como obreras de la línea de producción mientras que las mujeres que trabajan en las oficinas de las maquilas eran tratadas con respeto. Una de las participantes conto que cuando uno de los trabajadores de la línea silbó una secretaria dentro de la planta fue despedido inmediatamente. Pero cuando peores cosas suceden con las trabajadoras  en la línea diariamente, se permite porque los autores la mayoría de las veces se encuentren dentro de la filas de gerencia de las maquilas.

El taller retó el acoso sexual y aclaró que este comportamiento no es natural e inevitable entre mujeres y hombres, compañeros de trabajo.  Al final del taller, uno de los hombres compartió que no había considerado la gravedad de este comportamiento y como les afectaba a  sus compañeras de trabajo  y que al final del día se iba con mucha más claridad sobre los asuntos y con mucha auto-reflexión.

Los participantes, incluyendo hijas de las trabajadoras, crearon hermosos y emotivos bandanas. Todos presentaron sus creaciones a delante del grupo y compartieron que el taller había significado para ellas y ellos, antes de montarlos en las paredes del centro. Curiosamente, el lunes siguiente, los badanas sirvieron como un fondo llamativo para una conferencia de prensa  convocada por unas trabajadoras que habían sido escrupulosamente  despedidas en una maquila de corte y confección.  La prensa local e internacional, organizaciones de derechos humanos presentes tomaron nota de las bandanas y sus mensajes. Esta iniciativa es un ejemplo de una colaboración Norte-Sur entre mujeres que buscan el cambio local y la justicia global.

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(Caso de estudio adaptado del informe original)

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