Jun 232010
 

Un extracto de Agrocombustibles Industriales Generan Hambre y Pobreza
Por La Vía Campesina, 2009

Documento completo aquí
Con estudios de campo de Mozambique, Brasil, Haití, Canadá, Indonesia

El escándalo de los agrocarburantes en los países del Sur
Por Francois Houtart

Para contribuir con un porcentaje de entre el 25 y el 30% de la demanda a la solución de la crisis energética, se tendrán que utilizar centenares de millones de hectáreas de tierras cultivables para la producción de agroenergía. Y en su mayor parte esto tendrá lugar en el Sur, ya que el Norte no dispone de suficiente superficie cultivable. Igualmente, según ciertas estimaciones, se tendrá que expulsar de sus tierras al menos a 60 millones de campesinos. El precio de estas «externalidades», no pagado por el capital sino por la comunidad y  por los individuos, es espantoso.

Los agrocarburantes son producidos en monocultivos, destruyendo la biodiversidad y contaminando los suelos y el agua. Personalmente he caminado kilómetros en las plantaciones del Choco, en Colombia, y no he visto ni un ave, ni una mariposa, ni un pez en los ríos, a causa del uso de grandes cantidades de productos químicos, como fertilizantes y plaguicidas. Frente a  la crisis hídrica que afecta al planeta, la utilización del agua para producir etanol es irracional. En efecto, para obtener un litro de etanol, a partir del maíz, se utilizan entre 1.200 y 3.400 litros de agua. La caña de azúcar también necesita enormes cantidades de  agua. La contaminación de los suelos y del agua llega a niveles hasta ahora nunca conocidos, creando el fenómeno de «mar muerto» en las desembocaduras de los ríos (20 Km² en la desembocadura del Missippi, en gran medida causado por la extensión del monocultivo de maíz destinado  al etanol). La extensión de estos cultivos acarrea una destrucción directa o indirecta (por el desplazamiento de otras actividades agrícolas y ganaderas)  de los bosques y selvas, ecosistemas que son como pozos de carbono por su capacidad de absorción.

El impacto de los agrocarburantes sobre la crisis alimentaria ha sido comprobado. No solamente su producción entra en conflicto con la producción de alimentos, en un mundo  donde, según la FAO, más de mil millones de personas sufren de hambre; sino que también ha sido un elemento importante de la especulación sobre la producción alimentaria de los años 2007 y 2008. Un informe del Banco mundial afirma que en dos años, el 85% de la subida de los precios de los alimentos que precipitó a más de 100 millones de personas por debajo de la línea de pobreza ( lo que significa hambre), fue influenciado por el desarrollo de la agroenergía. Por esta razón, Jean  Ziegler, durante su mandato de Relator Especial de las Naciones unidas por el Derecho a la Alimentación, calificó los agrocarburantes de « crimen contra la humanidad» ; y su sucesor, el belga Olivier De Schutter, ha pedido una moratoria de 5 años  para su producción. La extensión del monocultivo significa también  a expulsión de muchos campesinos de sus tierras. En la mayoría de los casos, aquello se realiza por la estafa o la violencia. En países como Colombia e Indonesia, se recurre a las Fuerzas armadas y a los paramilitares, quienes no dudan en masacrar a los defensores recalcitrantes de sus tierras. Miles de comunidades autóctonas, en América latina, en África y en Asia, son desposeídas de su territorio ancestral. Decenas de millones de campesinos ya han sido desplazados, sobre todo en el Sur, en función del desarrollo  de un modo productivista de la producción agrícola y de la concentración de la propiedad de la tierra. El resultado de todo esto es una urbanización salvaje y una presión migratoria tanto interna como internacional.

AWSOM Powered