Jul 212010
 

Publicación: REVOLUCIÓN AGROECOLÓGICA: El Movimiento de Campesino a Campesino de la ANAP en Cuba,  Cuando el campesino ve, hace fe.

 Autores: Braulio Machín Sosa, Adilén María Roque Jaime, Dana Rocío Ávila Lozano y Peter Michael Rosset

Este es  un libro de cómo una isla –Cuba- creció un movimiento impulsado por la convicción de sus familias campesinas. El Movimiento Agroecológico de Campesino a Campesino, de la Asociación de Nacional de Agricultores Pequeños, en apenas una década ha permitido a más de 100, 000 familias campesinas, con metodología propia, transformar sus sistemas productivos através de la agroecológica. Logran cada vez mayores índices productivos, superando la productividad de otros sectores, con menores costos, no agreden al medio ambiente, y producen alimentos sanos para el pueblo cubano.

PRÓLOGO DE LA VÍA CAMPESINA: GLOBALICEMOS LA LUCHA, LA ESPERANZA Y EL CONOCIMIENTO CAMPESINO

Este libro llega en un momento, más que importante, necesario en la lucha del campesinado mundial y en la de todos quienes perseveramos por una soberanía alimentaria y por la defensa de nuestros recursos naturales.

Estamos asistiendo a las graves consecuencias del modelo capitalista de producción en el agro. La FAO acaba de anunciar que por primera vez en la historia de la humanidad hemos llegado a un mil millones de personas que pasan hambre todos los días. Las agresiones contra la naturaleza están generando cambios climáticos que afectan no sólo a quienes viven en el campo, sino también a quienes viven en las ciudades, en todos los continentes. El agua, por ejemplo, se ha transformado en una mercancía que los capitalistas utilizan para obtener ganancias.

Hoy, la Coca Cola gana más dinero vendiendo agua que refrescos: el litro de agua potable es aún más caro que el de gasolina. Eso nos habla de que la vida en nuestro planeta corre graves riesgos, sobre todo para los humanos, si no se toman medidas urgentes. Esto no es paranoia, ni locura de ambientalistas. Todos los días tenemos pruebas y comprobaciones de las nefastas consecuencias de este modelo de producción (y de consumo).

Todo esto ocurre porque – como describen nuestros autores en la introducción– están en disputa dos modelos de producción agropecuaria en todo el mundo, luego que el neoliberalismo globalizó la forma capitalista de explotación en la agricultura.

De un lado, tenemos el modelo del agronegocio (agribusiness): la dominación del capital sobre la producción de los bienes de la naturaleza. Esto es, la producción organizada bajo el criterio de la máxima ganancia. Para lograrlo, sus partidarios buscan aumentar cada día la escala de producción, ampliando el área de monocultivo cada vez mayores. Y para viabilizar ese proyecto, además, necesitan maquinaria y gran cantidad de agrotóxicos. Brasil, por ejemplo, se ha transformado en el mayor consumidor mundial de agroquímicos, al aplicar 713 millones de litros por año. Esto significa 3 mil litros de agrotóxicos por persona y 6 mil litros por hectárea cultivada. Este modelo de producción agrede al medio ambiente, es insostenible y desplaza la mano de obra; por lo tanto, es antisocial. Además, sólo produce alimentos contaminados. O peor aún, no produce alimentos: produce commodities, produce mercancías, produce dólares. Su prioridad, como se ve, no es generar alimentos para las personas.

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